Generación Z, ¿Quo vadis?

En América Latina, alrededor de 160 millones de jóvenes pertenecen a la Generación Z, grupo etario que protagonizó varias de las revueltas más importantes del último año.

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La irrupción en las movilizaciones de la Generación Z. Foto EFE


17 de octubre de 2025 Hora: 13:04

Ni los gobiernos ni los medios de comunicación pudieron pasar indiferentes a su presencia; los jóvenes Z irrumpieron en las calles de Nepal, Perú, Sri Lanka e Indonesia entre otras, enfrentándose a la policía y logrando en algunos casos la dimisión de los gobernantes de turno.

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Las movilizaciones protagonizados por este sector a desencadenado la caída de algún Gobierno y levantado reivindicaciones contradictorias. Sin embargo, pese a la importancia que ha tomado este movimiento, diferentes características dejan abiertas preguntas sobre sus definiciones: ¿Subversivos o redentores?, ¿de derecha o de Izquierda?

En tanto, por lo novedoso de este movimiento y la falta de definiciones claras en sus perspectivas, podrían ser aprovechado por terceros países para lograr sus intereses de manera indirecta. Sin embargo, resulta dificil encasillarlos en cuanto a ideología o posicionamientos más amplios.

A continuación, se exponen cuales son los intereses que los caracterizan y la visión del mundo de éstos jóvenes entre 15 y 30 años, nativos digitales pero que a la vez, salieron por un tiempo de las pantallas para tomar las calles.

A las protestas en Asia, con Nepal, Sri Lanka e Indonesia entre otras, se suman las protagonizadas por los jóvenes en Perú. ¿Qué hay detrás de su presencia política con sus manifestaciones culturales, como el K-Pop y el anime, en los extremos del mundo? , ¿a dónde van?.

One Piece” es una popular historieta japonesa, la más extendida de su género, y se ha convertido en un referente cultural a nivel global. Aborda temas sociales como la lucha contra la opresión, la construcción colectiva de ideales y el anhelo de existir con libertad absoluta.

Una trama que sale de la ficción y se instala hoy en algunas de las protestas de la Generación Z, con la bandera símbolo: una calavera blanca sobre un fondo negro, el estandarte pirata de la rebeldía juvenil, que oficia como la chispa que logra a veces hacer caer gobiernos.

En el caso específico de Perú el movimiento juvenil busca una alianza con actores de peso en el país, como los licenciados de las Fuerzas Armadas y las barras organizadas de los principales clubes de fútbol, incluyendo Alianza Lima, Universitario y Cristal.

Esta estrategia de ampliar la base social de la protesta, bajo el lema «¡El pueblo se levanta!», busca replicar la fuerza de otras movilizaciones masivas que históricamente han desafiado al poder en Perú, y está encontrando en los jóvenes una fuerza movilizadora.

Durante años prevaleció la creencia de que la Generación Z, se caracterizaba por priorizar ideales activistas vinculados con la igualdad, la resistencia al statu quo y la afinidad hacia temas que, en décadas pasadas, estaban rodeados de prejuicios, estereotipos y censura.

Esta visión fue matizada el año pasado, cuando el 51% de la población mundial acudió a las urnas para elegir a sus representantes políticos. En muchos países, los miembros de la Generación Z votaron por primera vez, con una gran influencia en el resultado de las elecciones

En Estados Unidos el 42% de los jóvenes acudieron a votar en 2024, una cifra considerablemente inferior al 55% registrado en las elecciones de 2020 y de ellos, el 56% de los hombres entre 18 y 29 años votó por Donald Trump, frente al 40% de las mujeres de ese mismo grupo etario .

A nivel global, se registró un fenómeno semejante: en países como Alemania, Corea del Sur, Argentina y el Reino Unido, los varones se mostraron más receptivos a discursos conservadores e incluso de extrema derecha, mientras que las mujeres tendieron hacia posiciones progresistas, según un estudio del Financial Times publicado en 2024.

Pero dentro de los Z, el comportamiento electoral también se subdivide; Los estudios coinciden en que, si bien el género influye en la adopción de posturas ideológicas, la edad parece ser un factor aún más determinante.

Diversas investigaciones apuntan a una marcada diferencia entre dos segmentos dentro de la misma generación: la “Generación Z mayor” de 25 a 29 años (más demócrata y progresista) y la “Generación Z joven” de 18 a 24 años (más atraída por los ideales conservadores y más escéptica frente al statu quo).

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En Nepal, fuerzas del ejército son sobrepasadas por los jóvenes de la Generación Z que realizaron violentas protestas. Foto EFE

Ali Mortell, director de investigación de Blue Rose Research, atribuye el giro derechista de la Generación Z a un “cambio radical en el ecosistema digital”, con énfasis en el impacto de TikTok, en temas que van desde la política hasta la salud, ciencia y el medio ambiente.

Su influencia ha sido capitalizada por grupos conservadores. La propia plataforma reconoció, antes de las elecciones de 2024 en Estados Unidos, que circulaban el doble de publicaciones a favor de Trump que de Biden, lo que evidencia un giro en su contenido dominante.

Se ha identificado que diversas tendencias relacionadas con la estética y el estilo de vida suelen reflejar a discreción valores conservadores. Diversos influencers del fitness, que crean contenido para el público masculino, a menudo promueven valores como la fuerza, la responsabilidad personal y el orden, que con frecuencia se alinean con discursos conservadores.

«Estas comunidades tienden a priorizar el individualismo sobre el colectivismo y, a menudo, critican la cultura liberal moderna por supuestamente fomentar la debilidad», afirma el experto.

 Un estudio de Pew Research publicado en 2020 ya indicaba que el contenido político en línea llega cada vez más a los jóvenes a través de discursos no políticos, influyendo en sus valores de forma más sutil que los medios tradicionales.

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En Marruecos cientos de jóvenes de la Generación Z salieron a las calles sumándose a las movilizaciones. Foto EFE

Aquellos con menor nivel educativo y quienes se identifican con posturas conservadoras, tienden a aceptar con mayor facilidad las noticias falsas. En una encuesta realizada, los conservadores tendieron a sobreestimar su habilidad para detectar noticias falsas.

De allí que el reto asumido por universidades en Venezuela sea el estudio de esa Generación y los programas educativos. «La generación Z se proyecta como una generación que puede transformar la realidad venezolana si se le brinda una educación de calidad que respete su diversidad, estimule su participación y fomente su autonomía«, argumenta el ensayo «Retos didácticos«.

En los países desarrollados, al menos 250 millones de personas pertenecen a esta generación, y casi la mitad ya forma parte del mercado laboral. Solo en Estados Unidos, la cantidad de trabajadores Z a tiempo completo está a punto de superar a quienes están en proceso de jubilación.

Su peso en las decisiones políticas seguirá creciendo en los próximos años. En un mundo donde la población envejece, comprender los patrones y tendencias de la Generación Z será clave para anticipar la forma en que se transformará la sociedad global en el futuro próximo.

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La Generación Z refuerza el «bono demográfico» de América Latina: una «fuerza vital» en edad de trabajar que puede impulsar el desarrollo económico y social de sus países. Pero el acceso desigual a educación de calidad, tecnología, empleo digno y participación política pone en riesgo ese potencial.

Para la CEPAL, el bono demográfico es la fase en la que el balance entre las edades, cambia favorablemente la relación de dependencia entre la población en edad productiva (jóvenes y adultos) y aquella en edad dependiente (niños y personas mayores), con un mayor peso relativo de la primera en relación con la segunda.

De esta forma, una mayor proporción de trabajadores no solo representa una reducción del gasto en personas dependientes, sino que tiende a impulsar el crecimiento económico a través del incremento en el ingreso y la acumulación acelerada del capital.

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En América Latina, la Generación Z es un «nativo digital de celular» y de redes de acceso gratuito (Instagram, Tik Tok, Reddit, Discord); En el acceso a consolas de juego, computadores personales, tarjetas gráficas o dispositivos de realidad virtual se revelan grandes desigualdades socioeconómicas, que fueron muy evidentes en la pandemia.

La imposibilidad de adquirir una vivienda producto de las condiciones de la economía del país sería una de las razones que permitirían afirmar que los centennials (generación Z), tendrán o tienen menos capital económico que sus progenitores.

Esas condiciones desiguales, el imaginario de que la realidad puede resolverse como en los vídeo juegos y una subestimación del sistema político en general y la desconfianza hacia las instituciones, son algunos elementos que están en la base de las movilizaciones juveniles.

Nacieron entre finales de la década de 1990 e inicios de la de 2010. Tienen entre 15 y 27 años. Y, además de ellos mismos, son sobre todo las agencias de investigación de mercado quienes los identifican como la Generación Z.

En América Latina, suman alrededor de 160 millones de jóvenes: uno de cada cuatro latinoamericanos, según datos del Banco Mundial. Más allá del idioma y la geografía, comparten preocupaciones por el cambio climático y la presión económica que les impone el costo de la vida. Y algunas aspiraciones: «quieren trabajar en algo que tenga un impacto positivo«.

Son los primeros cien por ciento «nativos digitales». Nacidos con «celular en mano, a diferencia de los millennial, que viven en el traspaso de lo analógico a lo digital», explica la socióloga chilena Rocío Mieres. Es una generación marcada por el streaming (Spotify, Netflix, Amazon Prime Video).

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Más allá del idioma y la geografía, comparten preocupaciones por el cambio climático y la presión económica. Foto EFE

«Innovadores, autodidactas, emprendedores, la Generación Z cuestiona la educación superior y las formas de trabajo tradicionales. Con la sensación de un mundo en constante cambio, y crisis económicas y recesiones cada vez más frecuentes, prefieren títulos técnicos y certificaciones sobre licenciaturas», ilustra Mieres, docente de la Universidad de las Artes y la Comunicación (UNIACC), en Chile.

Buscan «modelos de trabajo híbridos, jornadas reducidas y hasta tener trabajos informales secundarios para complementar sus ingresos», pero enfrentan una «alta precarización laboral», con empleos freelance y emergentes.

«No siempre son comprendidos por generaciones anteriores», agrega la socióloga chilena Mieres a quienes en su estudio los jóvenes le han dicho: «¿Cómo les explicas a tus padres que vas a ser influencer o desarrollador de videojuegos?».

El estudio The Next Big Challenge de carácter cuantitativo, se realizó en México durante el mes de julio con  la audiencia de Eliot Channel, con el fin de conocer a la generación que compone la audiencia del medio digital, mediante una encuesta con mil usuarios que representan el perfil de audiencia del canal y parte fundamental de la gen Z.

El estudio constata que en la Generación Z hay una nueva era narrativa. Hoy importan más las historias, los cuentos, los relatos, que si algo es verdad o mentira. La precisión y la verdad pierden relevancia ante las historias y sus emociones.

 Entre las causas más importantes que mueven a esta generación, se encontró que el 51.5% tiene una preocupación por el cuidado del medio ambiente, 52.5% por la protección a los animales y 35.9% por los derechos LGBT+.

Se auto perciben como una generación que sigue modas (52.6%), tienen una preocupación por el medio ambiente (52.3%), son adictos a la tecnología (47.7%) y no quieren tener hijos (42.7%), pero son más abiertos con su sexualidad.

Entre los datos que resaltó Flores Thomas, más del 60% disfruta su sexualidad en libertad, el 20.7% se considera bisexuales, y el 62.2% considera a la familia un pilar relevante. “Estamos viendo también el reflejo de ese nuevo Ethos”.

Preocupación por la salud mental. 73% declararon haber experimentado ansiedad, miedo e incluso depresión en la pandemia, y para responder ante este problema buscan a familiares y a amigos, pero no a profesionales. Este es un reto a resaltar.

Autor: Telesur Ricardo Pose

Fuente: Agencias ONU